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La cama de los padres tiene un imán y acá para mí (nadie me convence de lo contrario) tiene una magia, somnífero, un polvo misterioso de amor impregnado en las almohadas, que hace que los niños se duerman inmediatamente y que la peor de las pesadillas, el más tembloroso Terror Nocturno, huya a siete pies.
En la cama de los padres, el último refugio de los miedos, la paz es absoluta y total.
Ahí llegan, llevados por padres agotados y perdedores, o por su propio pie, todos sudados y asustados, pajaritos a volar de noche a caminar por los pasillos de la casa, hasta que lleguen al lugar de los lugares. Dos colos con sábanas suaves y el olor de los progenitores. Caen como moscas a dormir tranquilos.
Los padres fingen que les importa, a la mañana siguiente: " fuiste para nuestra cama otra vez! Cuando es que aprenderás a superar los miedos y a dormir solo? Tienes que crecer!", Pero ni miran a los ojos de los hijos cuando dicen estas cosas, con miedo de que descubran que en ese breve regreso al nido, a la cuna inicial, los padres se llenan de amor y ternura y también ellos se escudan en sus inquietudes.
Un cuello caliente. Una manita gordita en nuestro pelo. Un pie de regreso a la costilla de la madre. La respiración tranquila en la funda compartida.
El deseo secreto de que el nido quede así para siempre y que la mañana tarde mucho en llegar.
Que el polvo misterioso de amor de las almohadas preserva para siempre estas excursiones nocturnas de mimo que no son más que un inteligente presagio, de una nostalgia inmensa, de los mejores días de esta vida!
R. Rodríguez
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Ritalina - Metilfenidaro
Existe el mito de que tratamiento para el TDAH es sinónimo de medicación.
Sin embargo, los consensos científicos actuales manifiestan que se debe dar prioridad a la psicoterapia específica para el TDAH incluyendo la inclusión educativa para reducir al mínimo de lo posible la medicación.
El metilfenidato, patentando desde 1954 pero de uso más extendido a partir de los años 70, llamativamente y a pesar de ser uno de los psicofármacos más estudiados, no existe evidencia científica de su utilidad a largo plazo, más allá de 2 -3 años. Tampoco existe evidencia de ausencias de consecuencias negativas en el cerebro de quien lo haya consumido a largo o a corto plazo.
No obstante, sí existe mucha evidencia de las graves consecuencias de las personas con TDAH que no son adecuadamente tratadas y cuando son de moderadas a graves el tratamiento puede incluir medicación si así es necesario e indicado. Cuando esto no ocurre junto con una psicoterapia específica y especializada en TDAH, estos niños se relacionan a mayor indice de accidentes, suicidios, abuso de sustancias, depresión y ansiedad y sufrimiento familiar y escolar.
El tratamiento sólo con medicación es hoy entendido por los consensos internacionales como inadecuado.
F, Bryt
Existe el mito de que tratamiento para el TDAH es sinónimo de medicación.
Sin embargo, los consensos científicos actuales manifiestan que se debe dar prioridad a la psicoterapia específica para el TDAH incluyendo la inclusión educativa para reducir al mínimo de lo posible la medicación.
El metilfenidato, patentando desde 1954 pero de uso más extendido a partir de los años 70, llamativamente y a pesar de ser uno de los psicofármacos más estudiados, no existe evidencia científica de su utilidad a largo plazo, más allá de 2 -3 años. Tampoco existe evidencia de ausencias de consecuencias negativas en el cerebro de quien lo haya consumido a largo o a corto plazo.
No obstante, sí existe mucha evidencia de las graves consecuencias de las personas con TDAH que no son adecuadamente tratadas y cuando son de moderadas a graves el tratamiento puede incluir medicación si así es necesario e indicado. Cuando esto no ocurre junto con una psicoterapia específica y especializada en TDAH, estos niños se relacionan a mayor indice de accidentes, suicidios, abuso de sustancias, depresión y ansiedad y sufrimiento familiar y escolar.
El tratamiento sólo con medicación es hoy entendido por los consensos internacionales como inadecuado.
F, Bryt
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1.- ¿Has hecho esfuerzos para dejar o reducir algún tipo de conducta sexual y te resulta imposible conseguirlo?
2.- ¿Tu conducta sexual la mantienes en secreto a la gente de tu entorno (no ha de relacionarse con la orientación sexual)?
3.- ¿Sientes que el sexo domina tu conducta y ocupa buena parte de tus pensamientos?
4.- ¿Partes importantes de tu vida (trabajo, familia, amigos, actividades de ocio) las has descuidado porque pasas demasiado tiempo dedicado a tu conducta sexual?
5.- ¿Tu conducta sexual te sirve para evadirte de tus problemas o para mitigar sensaciones desagradables (nervios, ansiedad…)?
6.- ¿Tu conducta sexual te ha llevado a exponerte a situaciones problemáticas o peligrosas?
7.- ¿Tu conducta sexual se ve incrementada en la frecuencia o intensidad con el paso del tiempo, resultándote imposible mantenerla en unos límites?
8.- ¿Las personas de tu entorno te manifiestan preocupación o reproche por tu actividad sexual?
El adicto sexual se caracteriza por una necesidad de conducta sexual excesiva, y por un pensamiento continuo y obsesivo respecto del sexo.
O por correr riesgos en varios aspectos de su vida por mantener conductas sexuales desvinculadas a relaciones de cariño.
La persona persiste en este comportamiento a pesar de las graves consecuencias negativas que le reporta a él/ella y a las personas de su entorno (en los casos que hay una relación estable es especialmente perjudicial y dolorosos los efectos en la pareja, se convierte en víctima del comportamiento incontrolado, de las mentiras, engaños, justificaciones… y en ocasiones sufrirá el contagio de enfermedades de transmisión sexual).
En ocasiones la persona llega a tener conductas sexuales que van en contra de sus normas morales como persona, lo que le puede llevar a vivir una doble vida basada en el engaño y la mentira.
En algunos casos esta conducta sexual termina siendo utilizada como un mecanismo de evitación, es decir, se utiliza para “escapar” de sensaciones desagradables, como tensión, ansiedad o malestar físico más que como una manera de procurarse placer.
Los adictos sexuales frecuentemente no entienden su modo de actuar y pocas veces son conscientes de su problema, para ellos puede ser un modo de amar o una necesidad más que tienen, normalizando y racionalizando su conducta como si se trata de una necesidad vital como el “comer cuando se tiene hambre”. Es frecuente que la toma de conciencia venga a raíz de problemas que su conducta les termina produciendo (problemas de salud por infecciones de ETS, problemas con la pareja, problemas con la justicia, problemas laborales…). También es frecuente en estas personas el abuso de sustancias adictivas como el alcohol, cocaína, marihuana…
La adicción sexual se presenta de muchas formas: masturbación compulsiva, relaciones sexuales con prostitutas, sexo anónimo con múltiples personas, consumo constante de pornografía, relaciones sexuales que entrañen peligro, contacto por anuncios o abuso de líneas telefónicas eróticas…La adicción puede mostrarse con una sola conducta o puede implicar varias.
Patrick Carnes, psicólogo e investigador, fue pionero en la identificación y tratamiento de la adicción sexual. En sus investigaciones, Carnes estima que en torno a un 8% de la población total de hombres y el 3% de las mujeres serían adictos al sexo.
Señales de alarma.
- La persona muestra actividad sexual muy frecuente, desproporcionada y desadaptada. Sus pensamientos también son de contenido sexual y se convierte es obsesiones que ocupan continuamente su pensamiento respecto a lo que desea hacer o cómo hacerlo.
- Por más que la persona se hace propósitos de no realizar determinada conductas sexuales le resulta imposible mantenerse abstinente o reducir.
- Muchas veces la persona vive su conducta sexual en secreto respecto a su entorno, llevándole en ocasiones, a llevar una doble vida de mentiras, engaños y ocultación.
- La persona experimenta una progresiva tolerancia, por lo que ha de aumentar la frecuencia, se necesita más tiempo para obtener el resultado deseado o a de aumentar la intensidad de la conducta sexual.
De este modo, la persona puede empezar por experimentar un uso compulsivo y desmedido de la masturbación, consulta de pornografía etc. pero con el tiempo para experimentar las mismas sensaciones ha de incluir ya conductas más peligrosas, como por ejemplo puede ser implicarse en relaciones sexuales con varios desconocidos…
- La búsqueda de sexo o la realización de conductas sexuales ocupan un tiempo excesivo, hasta el punto de relegar obligaciones profesionales, académicas, familiares…
- Disminuyen también el tiempo de ocio dedicado a otras actividades que normalmente se hacían con amigos o familiares de manera que paulatinamente se va aislando de su entorno.
- El adicto al sexo continua con la conducta a pesar de las consecuencias negativas derivadas, estas pueden ser: riesgo de contraer una enfermedad, problemas matrimoniales o separación, pérdida de los derechos de estar con los hijos menores, abortos o los embarazos no deseados, hay casos en que se da riesgo de detención…
- Se experimenta cierta abstinencia con síntomas físicos y emocionales si no puede hacer la conducta sexual. Esta sintomatología puede comportar: elevada ansiedad, inquietud, mareos, dolores en el cuerpo, dolores de cabeza, insomnio, cambios de humor, depresión o irritabilidad etc.
- Es frecuente la falta de conciencia respecto al problema, por lo que el adicto al sexo suelen tomar conciencia cuando las consecuencias que se derivan de su conducta les resultan importantes, vitales o ineludibles.
Por diagnóstico y tratamiento para adultos, niños y adolescentes esperamos tu contacto
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Por Fernando Bryt
Esta ley está muy bien, pero se les olvidó un detalle importante:
Faltó la exigencia de que los profesionales, tanto psiquiatras como psicólogos, tengan formación especializada y comprobada en TDAH.
Esta falta provocará problemas en su implementación, según mi pensar.
Inspirados no protocolo para a abordagem das agitações/dispersões na infância e adolescência de Campinas, a Secretaria Municipal de Saúde de São Paulo organizou um grupo de trabalho para estudar o emprego do metilfenidato, por intermédio de sua área técnica de assistência farmacêutica. Criou-se, então, uma portaria ( 986/2014 ) que passa a prescrever novas normas para o uso da medicação.
A nova regulação nasce da valorização da clínica ampliada, do trabalho transdisciplinar e da necessidade do projeto terapêutico singular, dispositivos disseminados pela PNH - Política Nacional de Humanização. Mudar o modelo de cuidado foi o norteador da iniciativa.
Tomar o sintoma agitação/dispersão como se fosse uma doença é tomar a parte pelo todo. Os comportamentos não são doença, mas indícios de algo que precisa ser olhado com a urgente necessidade de análise dos modos de vida contemporâneos. Esse deve ser o centro da cena a ser levado sempre em conta, se não quisermos correr o risco de ficar na aparência, na mera descrição empírica/fenomênica dos comportamentos. A vida psíquica é muito mais complexa.
Esta ley está muy bien, pero se les olvidó un detalle importante:
Faltó la exigencia de que los profesionales, tanto psiquiatras como psicólogos, tengan formación especializada y comprobada en TDAH.
Esta falta provocará problemas en su implementación, según mi pensar.
Inspirados no protocolo para a abordagem das agitações/dispersões na infância e adolescência de Campinas, a Secretaria Municipal de Saúde de São Paulo organizou um grupo de trabalho para estudar o emprego do metilfenidato, por intermédio de sua área técnica de assistência farmacêutica. Criou-se, então, uma portaria ( 986/2014 ) que passa a prescrever novas normas para o uso da medicação.
A nova regulação nasce da valorização da clínica ampliada, do trabalho transdisciplinar e da necessidade do projeto terapêutico singular, dispositivos disseminados pela PNH - Política Nacional de Humanização. Mudar o modelo de cuidado foi o norteador da iniciativa.
Tomar o sintoma agitação/dispersão como se fosse uma doença é tomar a parte pelo todo. Os comportamentos não são doença, mas indícios de algo que precisa ser olhado com a urgente necessidade de análise dos modos de vida contemporâneos. Esse deve ser o centro da cena a ser levado sempre em conta, se não quisermos correr o risco de ficar na aparência, na mera descrição empírica/fenomênica dos comportamentos. A vida psíquica é muito mais complexa.
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La vía por excelencia del desarrollo socio-emocional de los niños y adolescentes es la forma como los padres les enseñamos a manejar sus emociones, a re-orientar sus conductas inadecuadas y a resolver sus conflictos interpersonales. De este desarrollo dependerá su salud e inteligencia emocional y el despliegue de su máxima potencialidad.
La mayor herramienta con la que contamos los padres para educar es la comunicación. Lo dicho y lo no dicho, lo implícito, las reglas, las rutinas, las formas como resolvemos los conflictos, como encaramos la vida, los pensamientos expresados en lenguaje, verbal y no verbal.
¿Pero como educamos los padres hoy? ¿Cómo utilizamos la comunicación? Es posible que repitas padrones de comunicación o de educación que has aprendido de tus padres o que actúes intentando no repetirlos, consciente o inconscientemente. Es común que sientas presiones por mandatos sociales, internos o externos , que deposites expectativas no siempre realistas o te sientas culpable por los problemas de tus hijos.
En este taller se presentan, de forma clara y sencilla, principios de educación y comunicación saludables basados en la Psicología Contemporánea y las Ciencias de la Educación con los cuales construimos juntos estrategias educativas para abordar problemas concretos que traen los padres participantes.
Te invitamos a hacer consciente tus modelos educativos, tu comunicación con tus hijos y tu modo de resolver los conflictos familiares, para descubrir qué elementos son efectivos, o no, para el bienestar emocional de tu familia. Reconstruir tus patrones comunicacionales ineficaces y ejercitar tus nuevas habilidades junto a un grupo de madres y padres con tus mismas inquietudes.
La mayor herramienta con la que contamos los padres para educar es la comunicación. Lo dicho y lo no dicho, lo implícito, las reglas, las rutinas, las formas como resolvemos los conflictos, como encaramos la vida, los pensamientos expresados en lenguaje, verbal y no verbal.
¿Pero como educamos los padres hoy? ¿Cómo utilizamos la comunicación? Es posible que repitas padrones de comunicación o de educación que has aprendido de tus padres o que actúes intentando no repetirlos, consciente o inconscientemente. Es común que sientas presiones por mandatos sociales, internos o externos , que deposites expectativas no siempre realistas o te sientas culpable por los problemas de tus hijos.
En este taller se presentan, de forma clara y sencilla, principios de educación y comunicación saludables basados en la Psicología Contemporánea y las Ciencias de la Educación con los cuales construimos juntos estrategias educativas para abordar problemas concretos que traen los padres participantes.
Te invitamos a hacer consciente tus modelos educativos, tu comunicación con tus hijos y tu modo de resolver los conflictos familiares, para descubrir qué elementos son efectivos, o no, para el bienestar emocional de tu familia. Reconstruir tus patrones comunicacionales ineficaces y ejercitar tus nuevas habilidades junto a un grupo de madres y padres con tus mismas inquietudes.
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La identidad es construida en la interrelación de los vínculos significativos de la infancia, es tanto asumida, como otorgada por el reflejo de las conductas de los niños en los otros: padres, docentes, amigos, hermanos. Pero el reflejo no es puro, pasa por el tamiz de las expectativas y las proyecciones de los otros y de las dinámicas grupales inconscientes. El TDAH suele afectar la construcción de la identidad de los niños, que reflejan en sus condutas un niño incompleto, desadaptado. Los desatentos suelen identificarse con el rol de tontos. Los hiperactivos-impulsivos con el rol de payasos o peleadores. Rapidamente el grupo se encarga de posicionarlos en su papel y ellos de asumirlo. Al llegar a los 10 años, sin un tratamiento adecuado, es muy probable que la autoestima del niño desatento esté muy perjudicada y los hiperactivos-impulsivos hayan desarrollado un trastorno de conducta asociado.
Por Fernando Bryt
Por Fernando Bryt
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¿Cómo afecta el TDAH a los adolescentes?
El adolescente con TDAH puede presentar hiperactividad e hipoactividad; impulsividad, es decir, menos capacidad para reflexionar sobre sus acciones y sobre las consecuencias de estas, y pobre autocontrol; dificultades atencionales; y problemas de comportamiento y disciplina, de aprendizaje, de planificación y organización, de habilidades sociales y de autoestima. Además, le cuesta aceptar las responsabilidades de sus actos, tiene poca tolerancia a la frustración, le gusta ser el centro de atención y tiene una necesidad continuada de estimulación. ¿Qué otros trastornos suelen tener asociados?
Los trastornos asociados al TDAH en la adolescencia son el trastorno disocial, los trastornos del estado de ánimo, ansiedad, trastornos del aprendizaje y abuso de sustancias. Pero hemos de recordar que iniciar un tratamiento adecuado durante la Educación Primaria ayudará a reducir el riesgo de que en la adolescencia el TDAH curse con otras patologías más graves.
¿Qué dificultades tiene el adolescente con TDAH en clase?
Por un lado, tiene dificultades que hacen referencia a la autonomía, como una pobre planificación que repercute en la entrega de trabajos a largo plazo y en la ejecución de los exámenes, y una pobre organización que interfiere en los descuidos de material. Y por otra parte, tienen dificultades relacionadas con el comportamiento, como problemas para respetar las normas, un pobre autocontrol con las relaciones interpersonales y problemas de relación con iguales y con adultos.
¿Qué medidas puede tomar el profesor con un alumno que tiene TDAH?
El maestro tiene que entender los factores que influencian su comportamiento, tanto los producidos por la adolescencia en sí como los que son consecuencia del TDAH. Además, debe intentar ser un buen modelo de orden y autocontrol, y creer en él, respetarlo, mostrarse cercano y empatizar con él. Es muy importante que piense no solo en sus errores, sino también en sus habilidades, y que cuente con su opinión y sea paciente. Asimismo, es recomendable que el profesor tenga expectativas razonables, es decir, objetivos concretos y realistas, y que exija al alumno en función de las posibilidades. Un buen maestro se anticipará a las dificultades o problemas, enseñará la opción correcta y sus consecuencias, y ofrecerá segundas oportunidades. Además, potenciará la planificación y la supervisión en lugar de la vigilancia; no criticará al alumno delante de los otros; practicará la comunicación asertiva y el refuerzo positivo; establecerá normas, límites y consecuencias claras; y hará las adaptaciones necesarias porque cada alumno con TDAH es distinto.
¿Cómo se refuerza a un adolescente en el aula?
Establecer el refuerzo positivo para los adolescentes es una tarea difícil para los profesores y padres. Es necesario encontrar un refuerzo que realmente motive al chico y para ello vamos a necesitar contar con su opinión. Por ejemplo, si son alumnos que están implicados con la calificación numérica de las notas, una parte de esta puntuación podrá ser el respeto hacia las normas. Hacer refuerzos positivos y de actividad con estos alumnos también será una buena estrategia para potenciar su buen comportamiento y rendimiento.
¿Es contraproducente que repita curso?
Es importante que todos los adolescentes diagnosticados con TDAH tengan un seguimiento psicológico clínico potente. Cuando se valora la repetición de un alumno, es clave que todos los profesionales implicados en el tratamiento del chico hagan una valoración de los aspectos positivos y negativos que puede conllevar esa decisión. Entre todos se ha de resolver lo que más convenga al alumno.
¿Cómo puede contribuir la familia a ayudarle en sus estudios?
La familia y la escuela son los dos entornos en los que el adolescente pasa más horas. Por este motivo, ambas partes han de hacer un frente común hacia la sintomatología que expresa el adolescente. En el entorno familiar se ha de potenciar la comunicación asertiva; la estructura familiar sólida, entendida desde el punto de vista de establecer claramente los roles que desarrolla cada componente; la autoestima saludable; que el adolescente inicie su proyecto de vida y se marque metas futuras; la permanencia en el sistema educativo; y las atribuciones reales y lógicas en todos los aspectos de su vida. Esto último quiere decir que, por ejemplo, frente al aprobado de un examen sea capaz de decir que lo ha aprobado porque estudió mucho y que frente al suspenso pueda expresar que suspendió por falta de estudio.
By Isabel Chávez.
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¿Qué medidas disciplinarias puede tomar la institución educativa si el alumno con TDAH no cumple las normas?
El establecimiento de normas claras por parte de la institución educativa es muy importante; no se ha de dar por supuesto nada.
Las normas del aula deben de ser construidas con la participación de los alumnos en las primeras semanas de clase. Es necesario dedicar un tiempo importante a ello, a modo de taller.
Y luego, las normas y sus sanciones establecidas con la participación de los alumnos deben de quedar visibles, incluso firmadas en contratos por todos. Al construir las normas es importante no sólo dejar claro las sanciones (consecuencias reparadoras) sino también las consecuencias meritorias por lograr seguir las normas (refuerzo positivo). Como el seguimiento de las normas es una dificultad específica del alumno con TDAH, debido a su trastorno mental, es necesario crear un plan especial para el mismo donde se definan objetivos personales y se le reconozcan el esfuerzo y sus logros, a modo de necesidad educativa especifica.
Los niños y jóvenes enfrentados al continuo fracaso crean grupos de rechazo a las condutas solicitadas. Debemos evitar la construcción de esta dinámica de enfrentamiento en la institución.
El chico con TDAH tiene un problema de ejecución, no de conocimiento. Por ejemplo, sabe perfectamente qué normas son las que existen en la escuela, pero no las lleva a cabo porque el problema de ejecución interfiere en su cumplimiento. Si se establecen las normas claras y se acuerdan sanciones acordes junto con los estudiantes, esto no será un castigo, sino una consecuencia lógica por el incumplimiento de las normas.
Los sanciones deben de ser cortas y relacionadas naturalmente con el hecho para que tengan un fin educativo y no constituyan una descarga emocional del docente. Las normas o reglamentos generales e institucionales sin que hayan sido trabajadas con el adolescente con TDAH son motivo de conflictos que muchas veces terminan en la expulsión del joven.
Eso sí, si el profesor decide sacarle de clase, los problemas que el alumno pueda tener fuera serán responsabilidad del profesor. No obstante, si la medida es que salga del aula para que se relaje y se tranquilice, contando con la supervisión del adulto, la estrategia puede ser positiva. En definitiva, las medidas más importantes pasan por cuidar la comunicación, establecer unas normas y límites claros, practicar el refuerzo positivo y técnicas de mejora de conducta dirigidas a reducir el comportamiento disruptivo del alumno.
By Isa Chavez - Adaptado por Fernando Bryt
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Luego de leer y comentar pasa al siguiente artículo pulsando este link y realiza la tarea especificada.
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El establecimiento de normas claras por parte de la institución educativa es muy importante; no se ha de dar por supuesto nada.
Las normas del aula deben de ser construidas con la participación de los alumnos en las primeras semanas de clase. Es necesario dedicar un tiempo importante a ello, a modo de taller.
Y luego, las normas y sus sanciones establecidas con la participación de los alumnos deben de quedar visibles, incluso firmadas en contratos por todos. Al construir las normas es importante no sólo dejar claro las sanciones (consecuencias reparadoras) sino también las consecuencias meritorias por lograr seguir las normas (refuerzo positivo). Como el seguimiento de las normas es una dificultad específica del alumno con TDAH, debido a su trastorno mental, es necesario crear un plan especial para el mismo donde se definan objetivos personales y se le reconozcan el esfuerzo y sus logros, a modo de necesidad educativa especifica.
Los niños y jóvenes enfrentados al continuo fracaso crean grupos de rechazo a las condutas solicitadas. Debemos evitar la construcción de esta dinámica de enfrentamiento en la institución.
El chico con TDAH tiene un problema de ejecución, no de conocimiento. Por ejemplo, sabe perfectamente qué normas son las que existen en la escuela, pero no las lleva a cabo porque el problema de ejecución interfiere en su cumplimiento. Si se establecen las normas claras y se acuerdan sanciones acordes junto con los estudiantes, esto no será un castigo, sino una consecuencia lógica por el incumplimiento de las normas.
Los sanciones deben de ser cortas y relacionadas naturalmente con el hecho para que tengan un fin educativo y no constituyan una descarga emocional del docente. Las normas o reglamentos generales e institucionales sin que hayan sido trabajadas con el adolescente con TDAH son motivo de conflictos que muchas veces terminan en la expulsión del joven.
Eso sí, si el profesor decide sacarle de clase, los problemas que el alumno pueda tener fuera serán responsabilidad del profesor. No obstante, si la medida es que salga del aula para que se relaje y se tranquilice, contando con la supervisión del adulto, la estrategia puede ser positiva. En definitiva, las medidas más importantes pasan por cuidar la comunicación, establecer unas normas y límites claros, practicar el refuerzo positivo y técnicas de mejora de conducta dirigidas a reducir el comportamiento disruptivo del alumno.
By Isa Chavez - Adaptado por Fernando Bryt
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A veces en consulta por niños con TDAH uno de los padres se ve muy reconocido en los comportamientos de su hijo cuando era él era pequeño, a lo mejor resulta que el padre también lo es.
Y ¿por qué no le diagnosticaron a mi padre antes que a mí?, se pueden preguntar con razón estos niños.
Y es que hasta hace no mucho se pensaba que este trastorno se curaba al pasar la adolescencia. Y resulta que no es así. Que simplemente lo que sucede es que cambia un poco la forma de manifestarse. Pero más de la mitad de los que padecen TDAH en la infancia siguen sufriéndolo de adultos. Sobre todo, se sabe que cuanto más tardío es el diagnóstico o el inicio del tratamiento, o cuando no se trata en absoluto, las posibilidades de que los síntomas aumenten o de que se desarrollen comorbilidades asociadas al TDAH es mayor, así como el impacto en la vida del adulto.
Estos padres, se dan cuenta que ellos eran también impulsivos o hiperactivos de jóvenes, que les costaba estudiar; salvo si eran muy inteligentes, y entonces no lo notaban. Notan que son desorganizados en casa, que necesitan que la mujer/marido les apoye en todo para sacar las cosas adelante. Pero lo preocupante es que también les pasa en el trabajo. Se despistan, tardan más en hacer las cosas y a veces necesitan de ayuda de compañeros. Los adultos tienen más recursos que los niños y entonces consiguen tapar estas deficiencias. Pero saben que rinden menos de lo que podrían rendir.
A veces no se dan cuenta porque han sido así toda la vida, y nadie les ha dicho nada. En las relaciones de pareja pueden tener dificultades de control emocional. Les cuesta canalizar su ira, son impacientes, sueltan palabras inadecuadas sin darse cuenta, interrumpen conversaciones. Necesitan también estar haciendo cosas continuamente, como deportes o hobbies.
El padre hiperactivo que tiene un hijo que también lo es, le comprende mucho mejor, le disculpa a veces e intenta apoyarle más. Por lo menos, así debería ser.
La convivencia en casa cuando padre e hijo tienen TDAH.
Cuando en una misma familia conviven padre o madre e hijo con TDAH, la relación y en general la vida familiar puede verse afectada. El hecho de que el padre también sea hiperactivo puede disminuir el estigma del hijo, al ver que él no es el único que lo padece, se puede sentir acompañado y comprendido. Pero también puede provocarle sentimientos de impotencia ante la realidad de que un trastorno duradero, que aunque empieza en la infancia, también puede seguir presente en la edad adulta.
Por lo tanto en el hogar se pueden dar los siguientes problemas o situaciones a superar:
- Mayor desorganización.
- Menor seguimiento de las tareas.
- Recae más el peso en la persona de la pareja que no padece el trastorno.
- Más dificultad de contención del descontrol emocional de cualquiera de los dos afectados, se toleran peor las frustraciones, con lo que disminuye la confianza para afrontar las dificultades de cada día.
- Sentimiento de no poder controlar las situaciones de excitación y agresividad. Estos descontroles emocionales son más intensos y frecuentes en el hijo, el padre debe de tener más capacidad de autocontrol.
- Dificultad en las relaciones interpersonales. El chico a veces no se ve como los demás, tiene menos confianza para relacionarse. El padre a veces se pone irritable si no le dan la razón, pero oculta más sus emociones que el niño.
- Menor cumplimiento de los planes a largo plazo: falla la planificación, el cómo se preparan los objetivos paso a paso, y puede no realizarse lo prioritario por ser más costoso.
- Tendencia a caer en la inercia y dejarlo para el día siguiente; “empiezo a hacer algo y lo dejo sin terminar porque me voy a hacer otra cosa”.
- Si el hijo ve un ejemplo en la desorganización de su padre, minimiza el perjuicio y las consecuencias.
- Como parte positiva de la hiperactividad es la tendencia a realizar actividades creativas, como pintura, teatro, danza, baile, deporte. Se pierde la inercia a no hacer nada, y se potencian capacidades no descubiertas.
- Riesgo de hacerse dependientes a las nuevas tecnologías: las redes sociales en internet o en el móvil, los videojuegos, el chat,…
- Falta de comunicación por pensar que no tiene solución, “si mi padre es como yo y tiene más años, yo tengo menos responsabilidad”.
- Efecto positivo con el tratamiento : “mi hijo recibe tratamiento y se encuentra más tranquilo y centrado”.
By Luis Irastorza, adaptado por Fernando Bryt
Y ¿por qué no le diagnosticaron a mi padre antes que a mí?, se pueden preguntar con razón estos niños.
Y es que hasta hace no mucho se pensaba que este trastorno se curaba al pasar la adolescencia. Y resulta que no es así. Que simplemente lo que sucede es que cambia un poco la forma de manifestarse. Pero más de la mitad de los que padecen TDAH en la infancia siguen sufriéndolo de adultos. Sobre todo, se sabe que cuanto más tardío es el diagnóstico o el inicio del tratamiento, o cuando no se trata en absoluto, las posibilidades de que los síntomas aumenten o de que se desarrollen comorbilidades asociadas al TDAH es mayor, así como el impacto en la vida del adulto.
Estos padres, se dan cuenta que ellos eran también impulsivos o hiperactivos de jóvenes, que les costaba estudiar; salvo si eran muy inteligentes, y entonces no lo notaban. Notan que son desorganizados en casa, que necesitan que la mujer/marido les apoye en todo para sacar las cosas adelante. Pero lo preocupante es que también les pasa en el trabajo. Se despistan, tardan más en hacer las cosas y a veces necesitan de ayuda de compañeros. Los adultos tienen más recursos que los niños y entonces consiguen tapar estas deficiencias. Pero saben que rinden menos de lo que podrían rendir.
A veces no se dan cuenta porque han sido así toda la vida, y nadie les ha dicho nada. En las relaciones de pareja pueden tener dificultades de control emocional. Les cuesta canalizar su ira, son impacientes, sueltan palabras inadecuadas sin darse cuenta, interrumpen conversaciones. Necesitan también estar haciendo cosas continuamente, como deportes o hobbies.
El padre hiperactivo que tiene un hijo que también lo es, le comprende mucho mejor, le disculpa a veces e intenta apoyarle más. Por lo menos, así debería ser.
La convivencia en casa cuando padre e hijo tienen TDAH.
Cuando en una misma familia conviven padre o madre e hijo con TDAH, la relación y en general la vida familiar puede verse afectada. El hecho de que el padre también sea hiperactivo puede disminuir el estigma del hijo, al ver que él no es el único que lo padece, se puede sentir acompañado y comprendido. Pero también puede provocarle sentimientos de impotencia ante la realidad de que un trastorno duradero, que aunque empieza en la infancia, también puede seguir presente en la edad adulta.
Por lo tanto en el hogar se pueden dar los siguientes problemas o situaciones a superar:
- Mayor desorganización.
- Menor seguimiento de las tareas.
- Recae más el peso en la persona de la pareja que no padece el trastorno.
- Más dificultad de contención del descontrol emocional de cualquiera de los dos afectados, se toleran peor las frustraciones, con lo que disminuye la confianza para afrontar las dificultades de cada día.
- Sentimiento de no poder controlar las situaciones de excitación y agresividad. Estos descontroles emocionales son más intensos y frecuentes en el hijo, el padre debe de tener más capacidad de autocontrol.
- Dificultad en las relaciones interpersonales. El chico a veces no se ve como los demás, tiene menos confianza para relacionarse. El padre a veces se pone irritable si no le dan la razón, pero oculta más sus emociones que el niño.
- Menor cumplimiento de los planes a largo plazo: falla la planificación, el cómo se preparan los objetivos paso a paso, y puede no realizarse lo prioritario por ser más costoso.
- Tendencia a caer en la inercia y dejarlo para el día siguiente; “empiezo a hacer algo y lo dejo sin terminar porque me voy a hacer otra cosa”.
- Si el hijo ve un ejemplo en la desorganización de su padre, minimiza el perjuicio y las consecuencias.
- Como parte positiva de la hiperactividad es la tendencia a realizar actividades creativas, como pintura, teatro, danza, baile, deporte. Se pierde la inercia a no hacer nada, y se potencian capacidades no descubiertas.
- Riesgo de hacerse dependientes a las nuevas tecnologías: las redes sociales en internet o en el móvil, los videojuegos, el chat,…
- Falta de comunicación por pensar que no tiene solución, “si mi padre es como yo y tiene más años, yo tengo menos responsabilidad”.
- Efecto positivo con el tratamiento : “mi hijo recibe tratamiento y se encuentra más tranquilo y centrado”.
By Luis Irastorza, adaptado por Fernando Bryt
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La depresión en niños y adolescentes
Prof. Psic. Fernando Bryt
El estado de ánimo depresivo es una manifestación afectiva normal. Al igual que los adultos, los niños tienen días en los que se sienten irritables, de mal humor, sin motivación o tristes
Este estado afectivo negativo, es causado por múltiples factores, fisiológicos y ambientales que no somos capaces de controlar.
El poderlo reconocer es el primer paso para superarlo. Al reconocer que actuamos y pensamos de forma negativa porque estamos anímicos, delimitamos este mal momento, entendiendo que se trata de algo pasajero, que mañana o pasado estaremos mejor.
No podemos manejar directamente nuestro sistema fisiológico, muchas veces tampoco podemos controlar los acontecimientos externos, pero sí podemos manejar mejor nuestros pensamientos y creencias, a menudo implicadas en las causas y en el mantenimiento de estos estados negativos.
Algunos adultos aprenden a reconocer sus estados depresivos. Los niños en cambio aún no los pueden reconocer por sí mismos.
Estos estados negativos normales duran pocos días y son leves, ya que aunque estamos mal, nos permite pensar positivamente acerca del futuro. Cuando estos estados se alargan en el tiempo o su intensidad es mayor y se piensa en forma negativa y pesimista acerca del futuro, es posible que estemos frente a un trastorno mental ; la Depresión.
Si bien este es un problema común en la población general, no hay que dejarlo pasar ya que se complica sin tratamiento y genera otros trastornos relacionados, como la ansiedad.
Al igual que los problemas de ansiedad, hace algunos años, la depresión en niños y adolescentes era un tema controvertido entre los profesionales de la salud mental. Hasta entonces los criterios para determinar si un niño o adolescente estaba deprimido eran extrapolados de los criterios conocidos para los adultos.
Era difícil que se aceptara en el ámbito científico que un niño se pudiera deprimir, hoy en día, son muchas las investigaciones epidemiológicas que señalan a la depresión como uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en los niños y adolescentes.
¿A que se debe la dificultad de aceptación de la depresión infantil? Se debe a su peculiar modo de manifestarse; es muy difícil encontrar a un niño que acepte el angustiante sentimiento de tristeza. No es frecuente que un niño diga “me siento triste”.
El niño depresivo se manifiesta a través de su comportamiento; está irritable, nada le viene bien, se queja, es difícil de complacer, se aburre con facilidad, se muestra inquieto o agresivo, con bajo rendimiento escolar o baja motivación; o a través de su cuerpo, se queja de dolores infundados.
Hoy en día no es común que profesores y pediatras detecten la depresión, incluso cuando un gran número niños llegan al médico por quejas somáticas sin causa orgánica.
Las investigaciones recientes vienen a confirmar los que muchos clínicos afirmaban mediante su experiencia:
Los niños y adolescentes deprimidos se manifiestan en forma diferente a los adultos. En la actualidad los estudios proveen consenso en la comunidad profesional acerca de los criterios diagnósticos de la depresión en los menores.
Por su propio nivel de desarrollo emocional, si un niño está realmente triste, es difícil que pueda reconocerlo y menos aún, expresarlo en palabras. La tristeza depresiva es un sentimiento tan angustiante, tan inaceptable e inmanejable para un niño, que trata de apartarse del mismo, negándolo.
El sentimiento de tristeza prolongado responde a un estado de ánimo en menos, que se manifiesta en los niños y adolescentes mediante la irritabilidad o malhumor, baja tolerancia a la frustración, aburrimiento o pérdida de placer en actividades que antes le gustaban, baja motivación, quejas, o insatisfacción.
Asimismo, el niño puede poseer baja autoestima, manifestada por la creencia de no ser querido por los demás o de ser poco valorado, de ser menos que los otros o de ser tonto, feo, o que todo le sale mal. Otras veces lo que aparecen son sentimientos de culpabilidad.
En casos más específicos surgen ideas pesimistas sobre el futuro o sobre la muerte, con un trasfondo de ansiedad considerable.
Muchas veces estas conductas no son fáciles de detectar por padres y educadores, ya que son síntomas de manifestación interna (sentimientos y pensamientos) que los niños no suelen compartir. Incluso constituyen un desafío para el psicólogo clínico, ya que a veces, estos sentimientos son manifestados o se dejan traslucir por un aparente sentimiento contrario: Por ejemplo, un niño que se muestra con una autoestima sobrevalorada (inflada, que lo puede todo) puede ser un niño que precisa inventarse esa fantasía para esconderse a sí mismo cuan poco se quiere, cuan poco se valora. A su vez, un niño deprimido puede manifestarse como demasiado alegre, con conductas tontas y payasadas.
Estas conductas pueden coexistir con momentos en los que el niño esté alegre y juega normalmente, pero las conductas inadecuadas tienden a ir en aumento.
Algunos niños manifiestan conductas agresivas, rabietas, lloran por todo o tienen un llanto difícil de calmar.
Se puede distinguir dos tipos de manifestación y todos sus matices intermedios. Los niños deprimidos que bajan su nivel de actividad, con gran carga de sentimientos y pensamientos depresivos, que no manifiestan. Y los niños deprimidos que se manifiestan con problemas de conducta, rabietas. Estos últimos son conocidos como “niños explosivos”, por su gran nivel de irritabilidad, y pobre control emocional. En momentos críticos, ambos bajan su rendimiento escolar, siendo este hecho el que muchas veces desencadena las llamadas de atención del maestro y la consulta de los padres al psicólogo.
Pero si su manifestación enmascarada y sus criterios diagnósticos comprobados muy recientemente dificultan la detección precoz por parte de padres, maestros y pediatras, hay un elemento central que obstaculiza en gran medida su reconocimiento:
A los adultos nos angustia en demasía aceptar que los niños puedan estar sufriendo sentimientos depresivos.
Prof. Psic. Fernando Bryt
El estado de ánimo depresivo es una manifestación afectiva normal. Al igual que los adultos, los niños tienen días en los que se sienten irritables, de mal humor, sin motivación o tristes
Este estado afectivo negativo, es causado por múltiples factores, fisiológicos y ambientales que no somos capaces de controlar.
El poderlo reconocer es el primer paso para superarlo. Al reconocer que actuamos y pensamos de forma negativa porque estamos anímicos, delimitamos este mal momento, entendiendo que se trata de algo pasajero, que mañana o pasado estaremos mejor.
No podemos manejar directamente nuestro sistema fisiológico, muchas veces tampoco podemos controlar los acontecimientos externos, pero sí podemos manejar mejor nuestros pensamientos y creencias, a menudo implicadas en las causas y en el mantenimiento de estos estados negativos.
Algunos adultos aprenden a reconocer sus estados depresivos. Los niños en cambio aún no los pueden reconocer por sí mismos.
Estos estados negativos normales duran pocos días y son leves, ya que aunque estamos mal, nos permite pensar positivamente acerca del futuro. Cuando estos estados se alargan en el tiempo o su intensidad es mayor y se piensa en forma negativa y pesimista acerca del futuro, es posible que estemos frente a un trastorno mental ; la Depresión.
Si bien este es un problema común en la población general, no hay que dejarlo pasar ya que se complica sin tratamiento y genera otros trastornos relacionados, como la ansiedad.
Al igual que los problemas de ansiedad, hace algunos años, la depresión en niños y adolescentes era un tema controvertido entre los profesionales de la salud mental. Hasta entonces los criterios para determinar si un niño o adolescente estaba deprimido eran extrapolados de los criterios conocidos para los adultos.
Era difícil que se aceptara en el ámbito científico que un niño se pudiera deprimir, hoy en día, son muchas las investigaciones epidemiológicas que señalan a la depresión como uno de los trastornos psicológicos más frecuentes en los niños y adolescentes.
¿A que se debe la dificultad de aceptación de la depresión infantil? Se debe a su peculiar modo de manifestarse; es muy difícil encontrar a un niño que acepte el angustiante sentimiento de tristeza. No es frecuente que un niño diga “me siento triste”.
El niño depresivo se manifiesta a través de su comportamiento; está irritable, nada le viene bien, se queja, es difícil de complacer, se aburre con facilidad, se muestra inquieto o agresivo, con bajo rendimiento escolar o baja motivación; o a través de su cuerpo, se queja de dolores infundados.
Hoy en día no es común que profesores y pediatras detecten la depresión, incluso cuando un gran número niños llegan al médico por quejas somáticas sin causa orgánica.
Las investigaciones recientes vienen a confirmar los que muchos clínicos afirmaban mediante su experiencia:
Los niños y adolescentes deprimidos se manifiestan en forma diferente a los adultos. En la actualidad los estudios proveen consenso en la comunidad profesional acerca de los criterios diagnósticos de la depresión en los menores.
Por su propio nivel de desarrollo emocional, si un niño está realmente triste, es difícil que pueda reconocerlo y menos aún, expresarlo en palabras. La tristeza depresiva es un sentimiento tan angustiante, tan inaceptable e inmanejable para un niño, que trata de apartarse del mismo, negándolo.
El sentimiento de tristeza prolongado responde a un estado de ánimo en menos, que se manifiesta en los niños y adolescentes mediante la irritabilidad o malhumor, baja tolerancia a la frustración, aburrimiento o pérdida de placer en actividades que antes le gustaban, baja motivación, quejas, o insatisfacción.
Asimismo, el niño puede poseer baja autoestima, manifestada por la creencia de no ser querido por los demás o de ser poco valorado, de ser menos que los otros o de ser tonto, feo, o que todo le sale mal. Otras veces lo que aparecen son sentimientos de culpabilidad.
En casos más específicos surgen ideas pesimistas sobre el futuro o sobre la muerte, con un trasfondo de ansiedad considerable.
Muchas veces estas conductas no son fáciles de detectar por padres y educadores, ya que son síntomas de manifestación interna (sentimientos y pensamientos) que los niños no suelen compartir. Incluso constituyen un desafío para el psicólogo clínico, ya que a veces, estos sentimientos son manifestados o se dejan traslucir por un aparente sentimiento contrario: Por ejemplo, un niño que se muestra con una autoestima sobrevalorada (inflada, que lo puede todo) puede ser un niño que precisa inventarse esa fantasía para esconderse a sí mismo cuan poco se quiere, cuan poco se valora. A su vez, un niño deprimido puede manifestarse como demasiado alegre, con conductas tontas y payasadas.
Estas conductas pueden coexistir con momentos en los que el niño esté alegre y juega normalmente, pero las conductas inadecuadas tienden a ir en aumento.
Algunos niños manifiestan conductas agresivas, rabietas, lloran por todo o tienen un llanto difícil de calmar.
Se puede distinguir dos tipos de manifestación y todos sus matices intermedios. Los niños deprimidos que bajan su nivel de actividad, con gran carga de sentimientos y pensamientos depresivos, que no manifiestan. Y los niños deprimidos que se manifiestan con problemas de conducta, rabietas. Estos últimos son conocidos como “niños explosivos”, por su gran nivel de irritabilidad, y pobre control emocional. En momentos críticos, ambos bajan su rendimiento escolar, siendo este hecho el que muchas veces desencadena las llamadas de atención del maestro y la consulta de los padres al psicólogo.
Pero si su manifestación enmascarada y sus criterios diagnósticos comprobados muy recientemente dificultan la detección precoz por parte de padres, maestros y pediatras, hay un elemento central que obstaculiza en gran medida su reconocimiento:
A los adultos nos angustia en demasía aceptar que los niños puedan estar sufriendo sentimientos depresivos.